…Y renacer…

Como esa sensación de salir del agua y tomar una bocanada de oxígeno o sentir el baño de luz a la salida de un túnel, algo parecido se siente cuando, tras una crisis vital, una comienza a sentir que la Vida brota de nuevo desde el interior.

Las crisis son jodidas, eso es seguro. No resulta cómodo transitar por el dolor, la rabia, la tristeza, la amargura, la inseguridad, la confusión, la culpa, la frustración o el temido-valga la redundancia- miedo. Porque cuando estás en medio de la marea cuesta creer que amainará con ese timón obstinado de la mente obtusa, empecinada en mantenerte ahí enredada, encerrada.

Y, sin embargo, en algún punto un rayo de luz se cuela y sientes el chasquido de la vida, esa alegría sin motivo, esa alegría de ser y una profunda gratitud, de la mano de la confianza. Confianza en la Vida y confianza en mí para poder seguir haciendo el camino, tal vez uno nuevo, tal vez uno ya iniciado, pero con una actitud algo distinta. Acaso más liviana, acaso más rendida, más abierta, más realista y, sin embargo, comprendiendo que el barco en el que navegas lleva en su cubierta el peso de los sueños que te hacen sentir viva, completa, serena, llena de alegría.

“¡Claro, María José, entonces, retomas el camino pero de la mano de tus sueños. No hay nada erróneo en ellos. Ojos abiertos a la realidad, corazón acariciado por los sueños!”.

Y miro el camino y no veo dónde acabará. Pero, cada vez más, voy comprendiendo que es fuera y dentro, en este baile entre realidad y sueño, con el alma entregada a mi esencia y el cuerpo y la mente enfocados en el ahora, sabiendo que aprendo a cada paso, a cada herida, y saboreando el baile, la mano amiga, la risa tonta, el desenmascararnos juntas, porque tú y yo sí creemos, la una en la otra, el otro en el uno.

Y río. Y también lloro a veces. Y me dejo ser. Y me dejo en paz. Y ahí voy, porque tengo derecho a estar aquí con todo lo mío.

Voy y quedo. Pero voy. Acompañándome, respetándome, perdonándome.

Gracias, amigas, familia, por las conversaciones, abrazos, apoyo, confianza.

Despertando. Bienvenido 2019.

Calendar me avisa que es Nochevieja por si se me había olvidado. Así es Google Calendar, atento a los festivos tal vez intuyendo que el cotidiano nos hastía y vivimos anhelando esos respiros que nos dan los días de asueto para poder disfrutar de placeres que -creemos-nos están prohibidos un lunes o un martes, como un baño caliente, una peli con palomitas o ponerte ese vestido que espera paciente su momento.

Hoy termina el año y cuando pienso en hacer balance me sale un bufff por lo intenso pero también por cierta pereza porque empiezo a cansarme de mí misma. Sí. Creo que empiezo a madurar (será cosa de los 40, uno de los hechos que puedo referir de este año que cierra, mi 40 cumpleaños). Es un cansancio de exigencia, de culpa, de insatisfacción, de queja, de crítica, de rabia, de tristeza. Creo que me va llegando la hora de rendirme. Rendirme a esa realidad cotidiana maravillosa que tanta magia encierra cuando una está despierta. Despertar. Despertar cansada de buscar, de esperar, de anhelar, de soñar incluso…Porque esas ilusiones y sueños me sacan del ahora y me colocan en un futuro que no existe. Existe tu mirada, tu sonrisa, tu caricia…Existe la posibilidad diaria de ser sin excusas, de verte y expresarme sin miedo o con él. Existe la posibilidad de agradecer cada mañana por estar viva, por la cama caliente, por la sopa caliente, por las risas tontas, por ver el sol asomar cada mañana desde una autovía camino del trabajo. O estamos presentes asombrándonos por esta maravilla cotidiana o estamos dormidos, perdidos en nuestros pensamientos, nuestras añoranzas o nuestras ilusiones. Ilusionante es saberme viva, capaz, amada. Ilusionante es mirarte y que me mires. Respirar. Observar cómo creces. Que me sigas diciendo “tojo” o “muelle” y acabemos fundidos en un “¡abrazo infinito!”. Milagro no sería que yo llegara a lograr tal o cual cosa. De eso estoy cansada. Milagro, en cambio, es verte cuando te veo y no me distraen los pensamientos. Y mil veces necesito perdonarme y pedirte perdón cuando no estoy presente y disponible porque mi mente, loca mente, se empeña en hacerme creer que tal o cual asunto es más importante. Milagro es haberte redescubierto este año, compañero de viaje, acompañándome ante una situación inédita y dolorosa. Sentir tu compañía, tu amor, tu escucha de madrugada. Empiezo a entrar en esa edad en que comienzo a entender qué es lo verdaderamente importante y cómo no necesito mirar lejos para encontrarlo. Sé que soy responsable de mi felicidad y de mi dolor, de mi percepción de la realidad. Y, aunque sigo cayendo una y otra vez, creo que cada vez estoy más cerca de levantarme decidida a caminar firme, serena y simple. Porque vivir puede ser sencillo. ¿Y si probamos?

Quiero dar las gracias a todas las personas, espejitos mágicos, que me habéis permitido, con vuestro reflejo y cariño, con vuestra escucha, presencia, conversación, existencia e inspiración, seguir conociéndome, aprendiendo. De veras que me siento afortunada de sentir vuestro aprecio, cariño y confianza.

Quiero confiar en la vida y en mí. Quiero. Voy. Bienvenido 2019.

Crisis y conflictos para despertar

A pesar de que la vida es cambio y transformación constante, mantenemos esa costumbre de querer agarrarnos a lo que nos gusta y, por contra, rehuimos todo aquello que nos provoca displacer. Sin embargo, entre esos cambios continuos que acontecen en nuestra vida, encontramos situaciones que, aunque resulten desagradables, son verdaderas oportunidades de crecimiento y aprendizaje. Continuar leyendo “Crisis y conflictos para despertar”

La música alivia mi espíritu

Esta semana, de vuelta de un fin de semana de formación TEYLA (Técnicas y Lenguajes Artísticos, facilitada por PROEXDRA www.proexdra.com), decido incluir en mi web mi faceta artística, pues forma parte indisoluble de cuanto hago. Es la misma sensibilidad que me permite crear o la libertad que siento cuando creo la que me permite querer acompañar a otras personas hacia la conquista de su Ser.

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